F100 – Sinónimo de campo argentino

Uno de los símbolos más trascendentes de Ford en el país es la F-100. Posiblemente, junto con el Falcon, fue uno de los dos modelos que forjaron la imagen de robustez y confiabilidad de la marca del óvalo en nuestro país. La F-100 argentina nació junto con la etapa industrial de Ford en el país. En 1959 se armaron los primeros ejemplares en la histórica planta de La Boca que todavía estaba activa. Precisamente, el plan de radicación industrial de Ford contemplaba la fabricación en una primera etapa de los vehículos utilitarios para luego dar paso a la producción de los automóviles de pasajeros.

Las primeras F-100 disponían de un porcentaje de integración nacional cercano al 40 %. Entre las piezas de producción nacional se incluían cubiertas, sistemas de escapes y silenciadores, baterías, elásticos, pinturas, aceites y cementos. Estos utilitarios estaban equipados con un motor de seis cilindros en línea de 3.654 cm3 (226”), de carrera corta y 139 hp, importado de Estados Unidos.

La presentación comercial a través de la red de concesionarios se hizo a partir de los días 19 y 20 de noviembre de 1959, cuando fueron exhibidos los primeros utilitarios Ford nacionales.

La producción avanzó a buen ritmo durante 1960, mientras Ford daba los primeros pasos para la construcción del Centro Industrial en Pacheco, paso trascendental que le permitiría incrementar sustancialmente el volumen de producción y al mismo tiempo cumplir con la exigencia de nacionalización de componentes.

La línea original de la F-100 fue totalmente remplazada en febrero de 1961, cuando fueron presentados los nuevos modelos, con una carrocería totalmente diferente de aspecto más armónico, bajo y corto. Esta serie estaba equipada con el motor Ford V8 292 de 4.785 cm3 y 160 hp, que a partir de mayo de ese año comenzaría a fabricarse en el país. Estos utilitarios presentaban una cabina para tres pasajeros que incluía ventanillas deflectoras y la opción de equiparlas con lavaparabrisas, calefactor y radio. La nueva F-100 se ofrecía en versiones con chasis para carrozar o con la nueva caja de carga denominada Style-side, de un 1,98 metros de longitud y una capacidad de carga de 625 kilos. Tratándose de un vehículo de trabajo, alcanzaba valores de aceleración muy buenos y una notable velocidad final de 145 km/h.

La configuración del chasis era similar en todos los modelos, con suspensión delantera con eje rígido de acero forjado de perfil I, ballestas longitudinales semi elípticas y amortiguadores hidráulicos telescópicos de las marcas FricRot Gabriel o Monroe. La suspensión trasera, también con eje rígido, incluía ballestas longitudinales semi elípticas de dos etapas y amortiguadores hidráulicos telescópicos. La F-100 incorporaba una caja de 3 velocidades con la primera no sincronizada y palanca de cambios en la columna de dirección.

En marzo de 1966 se presentaron las nuevas pick up F-100, que recibieron una importante mejora con la incorporación de un nuevo tren delantero con suspensión independiente denominado Twin-I-Beam. Funcionaba mediante dos vigas paralelas doble T de acero forjado que pivotaban en extremos opuestos. De esta manera cada rueda delantera trabajaba con su propio eje completo que cruzaba transversalmente el chasis y se fijaba al bastidor en su extremo opuesto.  

Al año siguiente, la línea fue renovada por completo con nuevas carrocerías de mayor superficie vidriada, capot reforzado con doble panel de chapa y un diseño que mostraba trazos más suaves y rectilíneos. Se ofrecían en nueve colores de carrocería, de los cuales cinco eran metalizados, los cuales a su vez podían combinarse con los cuatro colores de tapizados de tela y vinilo.

El lanzamiento del motor Ford 221 de seis cilindros en línea del Falcon amplió las posibilidades de equipamiento de la F-100 que al comenzar la década de 1970 se ofrecía en dos versiones nafteras y una diesel.

A fines de 1973 fueron presentados los modelos 1974 de la F-100. La carrocería era similar a la del modelo anterior, pero con cambios en la parrilla que incorporaba en su parte superior luces de estacionamiento y posición alineadas con la palabra Ford, dispuesta en el centro. Fueron modificadas las molduras superiores laterales que incorporaron en los guardabarros delanteros, nuevos elementos destellantes de color naranja y placas de identificación.

Cambios más importantes se podían apreciar en la cabina con un nuevo panel de instrumentos con acolchado de seguridad y nuevos cuadrantes de diseño rectangular, de fácil lectura y buena iluminación. Como elemento de confort se ofrecía en forma opcional un nuevo sistema de calefacción y desempañador con aire recirculante, que permitían un mayor control de la temperatura.

Las principales mejoras estuvieron orientadas a incrementar la capacidad de carga. 

Un impactante comercial realizado por la agencia J. Walter Thompson mostraba la fortaleza de la nueva F-100 que era arrojada al vacío con un paracaídas desde un avión Hércules de la Fuerza Aérea.

Por Gustavo Feder

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