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El Volkswagen Polo – Segunda Parte

A fines de 1996 se incorporó la variante naftera con el conocido motor AP 1600, derivado del Gol, aunque con ajustes específicos y sistema de inyección Magneti Marelli que elevaron la potencia a 88 cv (DIN) sin afectar el consumo.

Un año más tarde debutó la versión 1.8 Mi, impulsada por el AP 1800 de 1.781 cc. Equipado con inyección electrónica multipunto digital DEF1 Magneti Marelli, desarrollaba 98 cv (DIN) a 5.500 rpm y permitía al sedán superar los 185 km/h. Exteriormente se distinguía apenas por nuevas llantas de aleación de diseño más deportivo.

En 1999 llegó una de las variantes más interesantes de la gama: la 1.9 TDI. Su turbodiésel de 1.896 cc entregaba 90 cv (DIN) a 4.000 rpm y mejoraba de forma notable las prestaciones, con una velocidad máxima cercana a los 180 km/h. A la vez, mantenía un consumo contenido, del orden de los siete litros cada 100 kilómetros en uso urbano.

La crisis económica de 2001 y el consecuente impacto en el precio de los combustibles modificaron las prioridades del mercado. En agosto de 2002, Volkswagen respondió con una versión 1.6 adaptada a GNC, equipada con un sistema Landi Renzo de origen italiano, instalado y garantizado por la fábrica. Si bien las prestaciones resultaban levemente inferiores a las de la versión naftera convencional, el menor costo por kilómetro recorrido compensaba ampliamente esa diferencia.

Por entonces, la línea ya había recibido una actualización interior con nuevo panel de instrumentos, tapizados renovados y rediseño de asientos, aunque sin cambios significativos en el exterior.

Ese mismo año dejó de exportarse a Brasil, donde fue reemplazado por el Polo Sedán. Sin embargo, la sostenida demanda local motivó a Volkswagen a prolongar su ciclo de vida. En 2005 presentó un restyling que incorporó elementos estéticos inspirados en el SEAT Córdoba —modelo del que se produjeron en Pacheco unas pocas unidades en 1999—. Las modificaciones incluyeron nuevos faros delanteros, parrilla rediseñada, paragolpes actualizados y ópticas traseras renovadas.

La actualización permitió extender la producción del Polo Classic argentino hasta 2008. Al cierre de su ciclo industrial, se habían fabricado 241.373 unidades, cifra que lo posicionó como un protagonista clave en la consolidación industrial y comercial de Volkswagen en el país.

Por Gustavo Feder

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