Todos son parte de la historia, no son lá historia
¿Cómo medimos el progreso en el automovilismo? Julián Santero analizó la brecha entre la ingeniería actual y la mística de los 90, calificando el pasado como una etapa de menor profesionalización estructural. Su mirada invita a reflexionar sobre si la eficiencia de los datos ha ganado terreno sobre el espectáculo en pista.
Lo que comenzó como una observación técnica en televisión derivó en un intenso debate sobre la identidad del Turismo Carretera. Julián Santero analizó la distancia que separa al automovilismo actual de la década de los 90, generando un intercambio de posturas que involucró a pilotos, referentes históricos y seguidores de la categoría. El disparador ocurrió el lunes 24 de febrero en el programa Última Vuelta, donde el piloto mendocino describió la estructura de los años 90 como «casi amateur» al compararla con la hiper-profesionalización y la paridad absoluta que rige hoy. Para Santero, la preparación física, el uso intensivo de simuladores y la sofisticación de la ingeniería actual representan un salto cualitativo respecto a lo que se veía décadas atrás.
Este planteo expuso dos interpretaciones sobre el rol del piloto: por un lado, quienes se perciben como atletas de élite integrados a un sistema de telemetría y datos; por otro, figuras como Norberto Fontana, quien aportó claridad al señalar que el enfoque contemporáneo depende en exceso de la ingeniería, restándole protagonismo a la intuición y habilidad natural de quien conduce. La respuesta de la familia Di Palma fue contundente en la defensa del legado de Luis Rubén, subrayando que en aquel contexto la victoria se construía con un conocimiento mecánico integral y una gestión del riesgo humano que la tecnología actual ha diluido.
En el tratamiento de estos temas, gran parte de la comunicación optó por el contraste de archivos, utilizando declaraciones históricas de Juan María Traverso para alimentar el choque generacional en lugar de profundizar en el problema de fondo: la dificultad de generar espectáculos atractivos en un contexto de paridad extrema. Desde este espacio, valoramos que Santero se exprese con honestidad y por fuera de las respuestas predecibles, aunque el término elegido para describir la evolución de las estructuras fuera interpretado como un menosprecio.
Finalmente, el campeón 2024 aclaró que su observación apuntaba a la maduración global del deporte y no a la jerarquía de los ídolos del pasado. El debate sobre las cargas aerodinámicas y la esencia del TC permanece abierto, recordándonos que en esta categoría la historia es un pilar que se defiende con firmeza.
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