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Entre la inercia y la necesidad de un nuevo norte

El 2026 ya encendió luz verde al automovilismo nacional. Mientras algunas categorías ya rugen y otras calientan motores, el panorama se perfila como «más de lo mismo»: viejas recetas con los mismos intérpretes. A continuación, desglosamos la actualidad de las cuatro categorías clásicas y los desafíos estructurales que enfrentan.

TN y TC: El inicio de la acción y el desequilibrio técnico

La temporada abrió con el TN (APAT) en Paraná. Pese a un parque automotor aceptable y un gran espectáculo en pista —potenciado por figuras como Canapino, Ardusso, Pernía, Chapur y Santero—, la concurrencia fue escasa. El calendario obliga a una autocrítica: ¿Es viable correr en pleno verano, con temperaturas extremas y vísperas de carnaval? El automovilismo nacional debería considerar iniciar su actividad a fines de febrero o principios de marzo, priorizando el bienestar del público y las sedes.

Por su parte, el Turismo Carretera arrancó con 56 inscriptos en su sede más lejana a visitar, El Calafate, contrastando con los escasos 16 del TC Pista. Este abismo numérico evidencia un desbalanceo crítico en la «escalera» de la ACTC, generando un cuello de botella.

Desde este espacio, heterogéneo por cierto en cuanto a visiones, no creemos que el sistema de ascensos y descensos sea lo más apropiado y/o viable. Primero porque hay que reordenar la escalera para evitar el embudo, y aunque resultase menor no vaya a ser cosa que baje por ranking o desempeño un piloto consagrado e incluso campeón de la categoría.

En la década del 2000, había repechajes devenidos en carnicerías, que no fueron solución y de hecho se extinguieron. Pero si reponer un sistema de 103% al momento de clasificar. O lo que funciona bien en los Midget: van todos los anotados, se entrena, clasifica, series, final y de allí que larguen los que arriben. En este caso 40, 45 más teniendo algunos circuitos de corta extensión.

En lo deportivo, la desprolijidad técnica sigue siendo moneda corriente. La actual convivencia de siete marcas bajo un formato híbrido (estilo Nascar o V8 Australiano) sumó un nuevo capítulo de sospecha: el polémico debut del BMW M4 de Julián Santero. La falta de transparencia en los valores de compresión del motor Ford —bajo la «piel» de BMW— solo alimenta reputaciones negativas en un fin de semana marcado por cuatro neutralizaciones y escasa velocidad pura.

TC2000 y Top Race: La crisis de las «fiscalizadoras»

El futuro inmediato nos lleva al inicio de temporada del TC2000 y el Top Race. Ante un Autódromo de Buenos Aires cerrado por obras, el trazado callejero surge como un paliativo saludable, aunque persiste la duda: ¿podrán revertir la tendencia de parques automotores flacos y escasa difusión?

Gran parte de esta debacle recae en la impasibilidad del ACA y la CDA, entidades que se resisten al aggiornamento. La vuelta a circuitos como Salta, Junín o El Zonda responde más a la necesidad de donde corremos que a la gestión institucional. Si la ACTC avanzó, fue por la inacción de un ACA que se aferró al «sello de goma» de la FIA en lugar de recorrer talleres y escuchar a los propietarios de equipos.

Conclusión: Unificar o desaparecer

Sin diagnósticos precisos no hay planes exitosos. La guerra de entidades solo resta y divide. El camino debe ser la unificación de categorías (TCM con TCPM; TCPK con su división Pista) para combatir una sobreoferta del mas de lo mismo que, de seguir así, terminará por agotar a los actores y protagonistas que quedan.


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