El día que un Fórmula 1 volvió a latir en las calles de Buenos Aires
El domingo 26 de abril en el barrio porteño de Palermo sobre un trazado callejero entre las avenidas Libertador y Sarmiento, se vivió una movilización que, según cifras oficiales de la Ciudad, congregó a unas 600.000 personas. En las vallas se palpaba una mezcla de incredulidad y nostalgia: familias enteras acamparon desde la madrugada para ver, tras años de ausencia, un Fórmula 1 en suelo porteño. Entre el estruendo del motor V8 y el olor a caucho quemado, el Franco Colapinto Road Show 2026 fue el desahogo de una pasión que encontró en el piloto de Pilar su nuevo catalizador.
Antes del plato fuerte, el ambiente se cocinó con shows periféricos que mantuvieron el ritmo de la jornada, incluyendo exhibiciones de destreza y la presencia de figuras como la Sole Pastorutti y el joven Luck Ra.
En este marco, Renault Argentina desplegó su logística para mover al equipo BWT Alpine y presentar su nueva gama esprit Alpine, con los modelos Koleos y Arkana hybrid E-Tech. Estas unidades buscan conectar la tecnología híbrida de calle con el alto rendimiento que hoy identifica a Colapinto como embajador regional de la marca.
En el sector de exhibición, el contraste emocional fue evidente. Mientras los más jóvenes rodeaban los nuevos híbridos, los veteranos se demoraban frente al Renault Clio Williams. El Safety Car original que lideró el último Gran Premio de Argentina en 1996 estaba allí, intacto. Verlo disparó conversaciones sobre la última vez que la categoría pisó el país, funcionando como el puente perfecto entre aquel recuerdo y el presente que hoy protagoniza Franco.
Desde la marca, Lucía Ploper destacó que ver al piloto recorriendo las calles porteñas le da un sentido especial a la llegada de estas versiones deportivas. La jornada, apuntalada por Mobilize Financial Services, permitió al público interactuar con el ecosistema de Alpine en un Fan Zone que por momentos desbordó. No era solo interés por los lanzamientos; era la necesidad de ser parte de un hito que marca el inicio de una nueva era para el automovilismo nacional.
Cuando el sol cayó y el eco del motor Renault se disipó, la multitud inició una desconcentración lenta, con la sensación de haber presenciado un récord histórico. Las pasadas de Colapinto —con trompos y el cierre de la bandera argentina al hombro— fueron suficientes para reafirmar un vínculo que el tiempo no desgastó. Buenos Aires recuperó su pulso de local y la pasión, según se escuchaba entre la marea humana, quedó más encendida que nunca.
Esta crónica fue redactada sobre la base de información y material gráfico suministrado por el departamento de prensa de Renault Argentina
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