La primera “Chiva”
Cuando en marzo de 1959 el gobierno de Arturo Frondizi impulsó la radicación de las fábricas automotrices, las compañías de origen norteamericano priorizaron la puesta en producción de vehículos utilitarios, tanto pick ups como camiones y chasis de colectivos. Esta estrategia se basaba en algunas ventajas que ofrecía el marco legal vigente para este tipo de productos; por un lado una menor exigencia de componentes nacionales (40%) y por otro, aranceles inferiores para la importación de autopartes.
En este marco, el 16 de julio de 1959 General Motors Argentina presentó al Gobierno Nacional un plan de inversiones de 20 millones de dólares para fabricar automotores y aumentar su capacidad de producción en el país.La actividad productiva de General Motors de Argentina se remontaba a 1925, cuando había iniciado sus primeras experiencias como montadora. En 1959, la compañía contaba con dos plantas fabriles ubicadas en Barracas, en la Capital Federal y en el Partido de Gral. San Martín, en el Gran Buenos Aires. Ambas disponían depoco más de 150 experimentados empleados, con una trayectoria de servicios a la empresa superior a los veinte años.
El proyecto fue aprobado por el Poder Ejecutivo a través del Decreto 11.625/59 del 18 de septiembre del mismo año. Una parte importante de la inversión estaba destinada a la construcción de una nueva planta de motores Bedford nafteros y diesel en las instalaciones de San Martín. El plan de la empresa proyectaba una producción de 10.500 automotores para 1960, que se incrementaría a 19.000 unidades en 1964 entre vehículos comerciales livianos y chasis para camiones y colectivos.
De acuerdo a la propuesta presentada, GM fabricaría en el país los camiones Bedford Serie J-6 y Serie J-1 y la pick up Chevrolet Serie 3000. En este último caso, la compañía proyectaba una producción de 7.500 unidadespara el primer año y 8.000 para el segundo.
El 9 de diciembre de 1959, en una reunión realizada en el Alvear Palace Hotel, fue presentada al periodismo local, la primera camioneta Chevrolet modelo 1960 armada en el país. Cuatro meses después de aprobados los planes de fabricación, el 25 de enero de 1960 salió de la línea de montaje de la Planta Barracas, la primera pick up Chevrolet argentina.

El modelo que GM fabricaba en el país correspondía a la nueva generación presentada en Estados Unidos durante 1959. La línea remplazaba a la exitosa serie Task Force y llevaba la denominación C para los vehículos con tracción simple y K para los de tracción integral. Al mismo tiempo fueron remplazadas las designaciones 3100, 3200 y 3600 que identificaban a los utilitarios de ½t cajacorta, ½ t cajalarga y ¾ t. En su lugar se adoptaron las denominaciones 10, 20 y 30, respectivamente. En tanto se mantuvieron los nombres “Apache” para las series 10, 20, 30 y 40, “Vikings” para las 50 y 60 y “Spartans” para la serie grande, 70 y 80.
Para producir en nuestro país, GM eligió el modelo más liviano que correspondía a la serie C 14. Se lo ofrecía en tres versiones de carrocería: chasis cabina (modelo 1403), con caja “Stepside” (modelo 1404) y con caja “Fleetside” (modelo 1434). El contenido nacional era de alrededor del 40%, que de acuerdo a los planes previstos debía incrementarse anualmente. La producción de la mayoría de sus partes se realizaba en la planta de San Martín y el montaje final en la de Barracas. Las primeras unidades que salieron de la línea de montaje correspondían al modelo 1404, caracterizado por su caja más angosta con los guardabarros salientes y un estribo entre la cabina y los guardabarros que servía como escalón para acceder a la caja.
La pick up estaba equipada con el motor Thriftmaster de seis cilindros en línea, árbol de levas lateral, 3.860 cc y 126 hp a 4.000 rpm. Adoptaba un radiador para servicio pesado.Para adaptarlo a la calidad de las naftas nacionales de 70-72 octanos, y evitar problemas de pistoneo, la compresión fue reducida a 7,25:1. Con nafta común recorría entre 7 y 7,5 kilómetros por litro, en tanto que con súper (82 octanos) la distancia se elevaba a 9 kilómetros (con el motor 230, los ensayos de la revista Motor arrojaron un promedio de 20,6 l/100 km). La velocidad máxima era de alrededor de 140 km/h.
La transmisión sobre las ruedas traseras se confiaba a una caja de tres velocidades, con segunda y tercera sincronizadas. La selectora de cambios se ubicaba en la columna de la dirección.
Por Gustavo Feder – Continuará
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