Peugeot 404 – Construido para durar mas

La era industrial de Peugeot en Argentina había comenzado al despertar la década de 1960 con la producción del modelo 403. La buena aceptación del primer león nacional y la promisoria expansión del mercado local ameritaban la ampliación de la oferta con el lanzamiento de un nuevo modelo de diseño mucho más contemporáneo, el 404.

El Peugeot 404 representaba una mejora y evolución respecto al 403, tanto en estilo como en prestaciones. El nuevo producto alojaba cómodamente cinco ocupantes, dos en las butacas delanteras individuales y tres en el banco trasero. La posición de manejo era relativamente alta, mientras que el volante de gran diámetro tenía una marcada inclinación. A pesar de ser levemente más corto, se había ganado en capacidad de carga con un baúl de 560 dm3, que alojaba en un lateral y en forma vertical a la rueda de auxilio. 

El panel de instrumentos fue diseñado en función de otorgar mayor seguridad a sus ocupantes con una superficie superior en negro mate, sin elementos reflectantes y su zona inferior sin salientes y recubierta con un almohadillado espeso de espuma de caucho tapizado en simil cuero. Todos los indicadores estaban alojados detrás del volante. Los tapizados de nylon o tela estaban engamados con los colores exteriores de la carrocería.

Una vez más, Peugeot había confiado el dibujo de su carrocería a Pininfarina, quien propuso una estilizada silueta con cintura alta, proyectada en los guardabarros delanteros y traseros, aletas posteriores con luces verticales y un amplio parabrisas muy vertical y envolvente que gracias a los finos parantes delanteros otorgaba un notable campo visual. La marcada arista que se extendía desde el extremo del guardabarros delantero hasta el del trasero permitía visualizar los límites del auto, facilitando enormemente el control de la maniobra de estacionamiento. Este estilo ya era conocido en nuestro país a través del Siam Di Tella 1500 versión nacional del Riley 4/Sixty Eight que Pininfarina había diseñado para British Motors Corporation (BMC).

La estilizada silueta se destacaba por la ausencia de ventiletes delanteros. En su lugar, para ventilar el habitáculo, se habían dispuesto dos tomas de aire orientables ubicadas en los extremos del panel de instrumentos. Esta función se reforzaba con la apertura del techo corredizo, elemento exclusivo y distintivo de la marca. El auto disponía de serie de asientos delanteros individuales con respaldo reclinable y regulación longitudinal, calefacción, desempañador, lavaparabrisas, cuentakilómetros regulable y faros de iluminación asimétrica que evitaban el encandilamiento de los conductores de la mano contraria. Como opcionales, se ofrecía neumáticos con banda blanca y tazas con embellecedores.

La mecánica marcaba una evolución respecto a su predecesor, el motor disponía de una cilindrada de 1618 cc, que alimentado con un carburador Solex 32 PBICA de tiro invertido y con una relación de compresión de 7,4:1 ofrecía 72 hp (SAE). 

El 404 estaba equipado con caja de velocidad Peugeot C3-B de cuatro marchas totalmente sincronizadas, con selectora de cambios ubicada en la columna de dirección. Por su parte, la tracción trasera se confiaba a un conjunto integrado por una corona de bronce con los dientes periféricos y un tornillo sinfín colocado por debajo de la mencionada corona, lo que determinaba exteriormente la típica “cajita” en lugar de la bocha de los acoplamientos hipoidales, mayormente difundidos por entonces. Esta disposición permitía bajar la altura relativa entre el árbol de transmisión y la corona.

Las mejoras

En 1965 se incorporó un nuevo cigüeñal de cinco bancadas (similar al del motor francés) en reemplazo del original de tres, se introdujo una nueva tapa de cilindros y fueron modificados los pistones. La relación de compresión se incrementó a 7,6:1, pero se mantuvieron los valores de potencia.

También fueron rediseñados el árbol de levas, los amortiguadores delanteros y traseros, se introdujo una bomba de aceite de mayor caudal, se remplazó el radiador por uno de mayor capacidad y las campanas de los frenos delanteros incorporaron aletas radiales refrigerantes.

En el habitáculo se mejoró el espacio para sus ocupantes mediante un rediseño de la chapa de la pedalera y la de los asientos. Con este cambio se aumentó en 2 cm el espacio para los pasajeros de adelante y en 9 cm para los de atrás.

El público reaccionó positivamente frente a estas mejoras como lo reflejó la cifra de 11.013 vehículos producidos en 1966 que duplicaba la fabricación conjunta (403 más 404) del año anterior.

Cambios más profundos se vieron en la línea de 1967, cuando el Peugeot 404 comenzó a ser comercializado en las versiones Gran Lujo y Súper Lujo. En el interior fueron modificados el tablero, asientos, tapizados y parasoles. El nuevo tablero corrugado en negro, disponía de tres cuadrantes circulares, con reloj eléctrico incluido, y guantera con cerradura.

En el exterior los cambios se apreciaban en los faros de posición y giro bicolores, nuevo paragolpes con defensas más bajas y nueva parrilla con barras horizontales. El modelo Gran Lujo incorporó un nuevo color de carrocería, el beige.

En cuanto a la mecánica, la línea recibió importantes mejoras. Entre ellas, frenos de potencia y de disco en las ruedas delanteras, diseñados y desarrollados en el país. 

En 1970 se incorporó una versión con características más deportivas, el GP (Grand Prix). Sus detalles se apreciaban en el exterior con los dos faros auxiliares “Marchal” de yodo sobre la parrilla, llantas deportivas caladas Cimetal, neumáticos de alta velocidad, salida de caño de escape con borde cromado, paragolpes sin defensas y los exclusivos colores “Amarillo Le Mans” y “Azul Caribe”, que se sumaron al conocido “Blanco Bariloche”.

La versión con motor diesel se sumó en 1971, cuando se lo equipó con el propulsor Indenor XD 4.88 de 1.948 cc y 65 hp (SAE). Su consumo era de un litro cada 12,5 kilómetros y su velocidad máxima de 125 km/h. 

Pocos cambios

Durante la década de 1970, el 404 se mantuvo en producción prácticamente sin cambios de importancia tanto estéticos, mecánicos como de equipamiento. Increíblemente, ni la radio ni el encendedor formaban parte del equipo de serie. La velocidad se había incrementado levemente hasta llegar a casi 150 km/h, según algunos test de la época.

La aparición del 504 en 1969 lo fue reposicionando paulatinamente como un auto más accesible. SAFRAR apostó a mantenerlo vigente a través de su economía y un bajo precio que lo hiciera competitivo con sus rivales de igual o menor cilindrada.

La llegada de los importados, a partir de 1979, y la fusión de Fiat y Peugeot en SEVEL, con la consecuente racionalización de la oferta, marcó el final del 404 en nuestro país. Su comercialización se extendió hasta 1981 alcanzándose un total de 162.583 unidades incluidas todas las versiones.

Por Gustavo Feder

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